21 de diciembre de 2011

Entrega de premios Mujer IT

Ayer, en un agotador viaje relámpago, fui a Madrid a la entrega de Premios Mujer IT. La verdad  es que cuando empecé con el Blog, contando mis chorradas y aventuras varias, nunca pensé que fuera llegar a esto, nunca creí que mis locuras infantiles o anécdotas laborales pudieran interesarle a nadie, más allá de unos pocos conocidos, en los que pensaba cuando empecé a escribir, suponiendo que nadie más leería mi día a día.

En esto pensaba ayer mientras me entregaban mis premios ante fotógrafos, jurado y demás ganadores. Premio consistente en el increíble viaje a Nueva York, una correa y un collar de Adolfo Domínguez cuyo valor económico supera con creces al de mi chuchito perro-flauta y hará que la gente se sorprenda al ver un collar tan fino, con su chapita colgando y todo, en un perro tan poco glamuroso (aunque ni decir tiene que para mi es el más guapo del mundo), y por último, tres juegos para el ordenador.

Copio las fotos y el enlace de la entrega de premios de la página MujerHoy, y prometo que con esto finalizo con el tema del Premio, que entre pedir votos, resultar ganadora y la entrega de premios llevo ya demasiadas entradas dando la brasa con el asunto. Mil gracias a mi hermano Santi y a mi D, por acompañarme ayer en la locura de viaje de casi 24 horas, 600 Km ida y 600 Km de vuelta en coche.



Iria Bellas, ganadora en la categoría de mascotas con su blog 'Peripecias y extravagancias', recibe el premio de manos de Laura Múgica, directora general de Taller de Editores, en los Premios Mujer IT 2011     


17 de diciembre de 2011

¡Ganadora!

Estoy que no me lo creo. Hace unos días pedía vuestros votos para el concurso Mujer IT organizado por Mujer Hoy, no creía tener muchas posibilidades pues algunas participantes me superaban con creces en votos. Pero resultó que la decisión final estaba en manos de un jurado compuesto por Anne Igatiburu y Ana García-Siñeriz, entre otros muchos y me eligieron ganadora en la categoría Mascotas.

Así que contra todo pronóstico he resultado ganadora de un viaje a Nueva York para dos personas, que incluye  viaje y estancia en un hotel 4 estrellas. ¡Ahí es nada!


Además he recibido una invitación para la entrega de premios el próximo martes 20 de Diciembre en Madrid.


4 de diciembre de 2011

Premios MUJER IT


Agradecería mucho que votarais mi Blog en el concurso Mujer IT. Solo tenéis que hacer click sobre la imagen y darle a Me gusta en la parte Derecha de la página.

¡Gracias!

1 de diciembre de 2011

Asco de gente

Ayá por Marzo, comenté por aquí que estábamos criando 5 cachorros a base de biberón. Alguien los había tirado en una bolsa a un contenedor y un señor que los oyó llorar nos los trajo a la clínica. Durante más de un mes les dimos el biberon primero cada dos horas, reduciendo después las tomas hasta que  finalmente empezaron a comer por si mismos. Este tipo de crianza da muchísimo trabajo, cualquiera que haya criado así un cachorro sabe lo que es, pues imaginaos 5. Y cada dos horas, cuando acabas de alimentar al último, el primero ya casi estaba llorando hambriento otra vez. Pero también da mucha satisfacción, verlos crecer sanos y gorditos gracias  nuestros cuidados.



Poco después del destete, uno de ellos, después llamado Pepe, fue adoptado por una familia con 4 hijos vecinos de la clínica. Nosotras nos alegramos muchísimo claro, de que uno de nuestros cachorros fuera adoptado tan rápido.

Normalmente, cuando te llevas un perro nuevo a casa, sea cachorro o adulto, es un día de mucha ilusión. Recuerdo los días que llegaron cada uno de los tres perros de mi vida a casa como días de felicidad total.

Pues se ve que no es así en todos los casos. Ese mismo día por la tarde, llegaron a la clínica la madre y la hija mayor, adolescente, y poniendo el perro sobre el mostrador de recepción dijeron: A ver que podemos hacer con este perro.

Ante mi cara de interrogación explicaron: Porque mira que es feo.

Yo me sentí indignada y furiosa, ¿Como se atreve a llamarle feo a nuestro cachorrito?

Pepe era un perro pequeñajo, mestizo claro, de poco más de 1 Kg. Marrón, alargado, con las patitas cortas y las orejas caídas.

Tu mira que orejas- seguía la tía, sacudiendo las orejas de Pepe- colgando hacia abajo, ¿No les puedes poner esparadrapo o algo, para que se le pongan para arriba?

Yo: A veces se puede ayudar a la orejas a que se levanten con esparadrapo, si, pero obviamente, solo a aquellas orejas que tienen tendencia a subirse, no a orejas que cuelgan hacia abajo.

Y este rabo- seguía ella- tan largo y feo, ¿No se le puede cortar? (Ya me parece horrible que la gente se dedique a cortar rabos y orejas de según que razas, por modas y gilipollez en general, para cuanto más un mestizo...)

Al final solo se llevo un jarabe para desparasitar internamente, después de poner cara de asco, y gesto de querer vomitar cuando le dije que, si el perro tuviera parásitos internos, los expulsaría en las heces al darle el antiparasitario.

¿Gusanos? ¿Que va a echar gusanos? ¡Que asco por Dios! 

Si no estas preparada para tener un perro, te da tanto asco, y te parece tan feo ¡No lo tengas!

Como era de esperar, un par de meses después se deshicieron de él. La niña más pequeña me contó que se lo habían dado a unos amigos de sus padres, a saber si es verdad o si eso fue lo que le contaron a ella...

El caso es que esta semana, volvieron los niños, ilusionadísimos con su nueva mascota, un cachorro de Yorkshire.

Hay que joderse.

7 de noviembre de 2011

Perro colocao

Ayer, Domingo, estaba suturando a un ENORME perro de más de 50 Kg. El caso es que se había cortado un dedo y venía sangrando "a chorro", literalmente. Había parado la hemorragia y empezaba a suturar cuando llamaron a la puerta. Mierda.

Eran 3 adolescentes que nada más abrí depositaron su perro, boxer cachorro, en el mostrador y dijeron: Míralo, si parece "colocao". Al pobre le temblaba la cabeza y tenía espasmos. Yo tenía las manos y el pijama llenos de sangre y el otro perro a medio suturar, así que les dije que pasaran un momentito a la sala de espera.

Cuando acabe con el otro y entré a la sala a buscarlos, uno de ellos dijo: "Directamente te voy a decir que no tengo ni un duro. Además, ¿Me vas a cobrar para decirme que se comió un porro?"

Yo: Ah, así que es eso lo que se comió.

Chico: No... Si... Bueno, no sé. Eso me lo tendrás que decir tú.

Yo: No, tú eres el que me tiene que decir lo que comió, y entonces yo le pondré un tratamiento en consecuencia (Estaba claro que sabía lo que había comido el perro, mayormente porque lo habrá echado en falta).

¿La gente cree que hacemos a los perros análisis toxicológicos? ¿O que somos adivinos?

Chico: ¡Que disgusto se van a llevar mis hijos como se muera!

Disgusto es que tengas hijos y no tengas ni para pagarle una consulta al perro pero si para comprar porros...

26 de octubre de 2011

¿Mamá?

En el trabajo tenemos una amiga, una niña de 8 años. En verano bajaba a menudo a la clínica a charlar y jugar con Clara y conmigo. Ahora ya no porque tiene que ir al colegio, pero todos los días pasa por delante vestida con su uniforme, sonriente y saludando efusivamente con la mano. Es muy simpática y dicharachera. Una vez jugamos a la chapa en la acera, también nos hacía dibujos, intenté enseñarle a jugar a los ceros, pero pasó de todo porque no le pareció divertido, jugábamos al Veo veo, me pintó las uñas de color rosa chicle y contaba cosas de su vida y sus amigos. Una vez me contó lo terrible que había sido cuando se vino de Madrid a vivir aquí pues había tenido que dejar allí a su novio Ramón, del que estaba enamoradísima.

Un día charlábamos sentadas en la puerta de la clínica, creo que era sábado o domingo. Llevaba un rato diciéndole que pronto tendría que irse pues yo tenía cosas que hacer, asimismo, ella llevaba un rato diciendome "Cinco minutos más, porfa, porfa, porfa" Al final me tuve que plantar y le dije, "Ahora si que te tienes que ir, que tengo trabajo que hacer" mientras me levantaba. Entonces ella saltó se agarró muy fuerte cual mono a mis piernas y empezó a gritar: "¡No, no, no, Mamá, no me hagas esto! ¡No me abandones Mamá por favor, quiero estar contigo!

La gente que pasaba por la calle se giró a mirar a la madre abandonadora, y mientras me soltaban miradas de reproche yo estaba cada vez más y más roja y la niña seguía gritando. Finalmente después de inútiles intentos por hacerla callar y desenroscarmela de las piernas, lo dejó por si misma y me miró con una sonrisa maliciosa y triunfal.


18 de octubre de 2011

De dueños y pacientes

En la clínica diaria te encuentras con todo tipo de mascotas, pero también de dueños. Y es que es la gran incongruencia de la profesión, que en nuestro caso, el paciente no es el cliente. El cliente es el dueño, ya que es el que paga, y además es el que te explica la supuesta sintomatología de animal y las molestias que sufre. El paciente, simplemente se deja hacer sin poder decir donde le duele ni desde cuando. Probablemente, si pudiera decírtelo, su versión de los hechos no tendría mucho que ver con la que el dueño cuenta.

Pero no es de esto de lo que venía hablar, si no de los diferentes tipos de dueños que encuentras. Ya hablé en otra ocasión de la señora que le da café a su loro por las mañanas porque le encanta, y porque sino, no deja de insultarla. Una vez vino una señora mayor, con su perro, también anciano, que me contaba que lo que más le gustaba en el mundo al perro eran los Percebes. Y eso no es todo, sino que su comida de diario (los Percebes serán para ocasiones especiales) es la Ternera. "Pero no cualquier Ternera" me explicaba "Tiene que ser Ternera gallega, sino no la quiere".

Hay perros que duermen en cestitas acolchadas, y otros que duermen en cajas de fruta sucias cubiertas con un viejo saco de patatas. Hay  dueños que no sabrían vivir sin su perro, y hay otros que quieren deshacerse del suyo simplemente porque tiene pulgas.

Algunos dueños harían cualquier cosa por su perro, pero la mayoría de los perros harían cualquier cosa por su dueño. Hace poco, fui a casa de una chica joven que había encontrado un perro perdido o abandonado y quería saber si tenia microchip. Al ver que no lo tenía dijo que le gustaría adoptarlo, me dijo que le encantaban los perros, y que se sentía un poco en deuda con ellos pues su Rottweiler, que también andaba por allí, le había salvado la vida.

Pensé que me contaría la típica historia en la que se siente "salvada" por el perro pues en algún momento difícil de la vida el perro te da alegría, te obliga a salir a pasear, o te hace compañía cuando te sientes muy sola. Pero no. Me contó que una vez, le había dado una especie de ataque de ansiedad estando sola en casa, estaba muy agobiada, no podía respirar y acabó desmayándose. Cuando se despertó estaba en el jardín con el perro lamiéndole la cara.

Imaginarme al enorme Rottweiler, perro que entra dentro del grupo de los potencialmente peligrosos, dándose cuenta de que algo va mal y arrastrando cuidadosamente a la dueña inconsciente hasta el jardín, te hace sentir pena de aquellos que no saben lo que es convivir con un perro fiel, y piensan que tienen una inteligencia limitada, únicamente basada en el interés.

No sé como funciona su mente, de lo que si estoy segura es de que piensan, discurren y sacan conclusiones lógicas. Últimamente, Rasta está más pensativo y cariñoso de lo habitual. Cuando me tumbo cuan larga soy en el sofá, viene, se tumba encima todo estirado, y apoyando la cabeza sobre las patas se me queda mirando, no se duerme ni aparta la vista, me mira fijamente a los ojos, y yo me pregunto, ¿Que estará pensando?



Quizá piense "Maldita marmota, tanto rato ahí tirada sin hacer nada". Hay otra cosa que me hace sospechar de su capacidad para sacar conclusiones. En algún momento él se dió cuenta de que cuando se encuentra mal, está enfermo o le duele algo, recive más atención y mimos. Es sacar el jamón o el chorizo y se pone a toser como si estubiera al borde de la muerte. El cabrón, debe pensar que por aparentar estar enfermo le va a caer un  poco de fiambre. ¡Vas listo!

15 de octubre de 2011

Globos y Matasuegras

Ayer, mientras tomábamos algo al salir de trabajar, comentamos lo absurdo de esa nueva ley que dice que los niños menores de 14 años no pueden jugar con matasuegras ni con globos sin la supervisión de un adulto. Pa´ mear y no echar gota.

Quién sabe que tendrá de peligroso soplar un matasuegras o inflar un globo. Inevitablemente, nos pusimos a recordar como arriesgábamos nosotros la vida, sin supervisión adulta o con ella, ¡Que íbamos de viaje en coche sin sillita homologada para niños! 

Entonces, les expliqué un juego con el que pasábamos el rato algunos en mi pueblo. Consistía en tumbarse unos al lado de otros en la carretera y quedarnos allí hasta que viniera un coche. Verlo acercarse era el momento de máxima emoción y subida de adrenalina del juego. Consistía en aguantar sin moverse lo máximo posible, el ganador era el que más aguantase, el valiente que, con mucha sangre fría, permanecía tumbado hasta el último momento antes de apartase, con el coche casi rozándole.

Después de contarlo Juan soltó una carcajada y dijo: ¡Y yo pensando que jugaba con la muerte cuando nos tapábamos la nariz y jugábamos a ver quién aguantaba más sin respirar!





10 de octubre de 2011

Con Pinganillo y a lo loco

Onte á tardiña (como me gusta esta frase), mis amigas y yo recordabamos cual viejunas historietas del instituto. Cuando la historia que vengo a contar salió a la luz, le pregunté a la parte implicada si podía contarla aquí, y me dio permiso siempre y cuando no sacara su nombre a relucir. Como es una historia un tanto comprometida, no pondré ni siquiera la inicial.

Pues bien, era  Septiembre, yo ya no iba al instituto, estudiaba la carrera en Lugo, pero ella sí, y tenía examenes de recuperación.

Le tenía una manía especial a Historia, y, temía que esa asignatura le impidiese acabar por fin con el instituto. Y como situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas trazó un minucioso plan. Yo, no sé exactamente por qué, fui la elegida como compinche. La genial, aunque arriesgada artimaña, cosistía en lo siguiente:

Supongo que los examenes de Historia de Cou (Bueno vale, 2º de Bachiller) consisten más o menos en lo mismo en cualquier parte, ya que tratan de prepararte para la "temida" Selectividad. La cuestión es que tenías que desarrollar un único y larguísmo tema. Solo uno, así que te lo jugabas todo a una carta, si no sabías nada de ese asunto en concreto, Ciao Bambina. Pues bien, mi amiga realizó un arduo trabajo y preparó un resumen de todos y cada uno de los temas posibles, muy curiositos, claros y cada uno en folios independientes.

Aquí es donde entro yo, su complice, me entregó el fardo de temas, y me explicó que debería leerle el tema en cuestión mientras ella me escuchaba con un dispositivo en su oreja. (Vamos que llevaría el pinganillo del movil en la oreja y yo se lo tendría que  dictar).

Lo más escabroso del asunto era:

1- Ocultar el pinganillo. Para lo que, en un día soleado de Septiembre se puso un jersey  de invierno  de cuello vuelto. Además llevaba el pelo suelto para así ocultar el recorrido del cable desde el bolsillo a la oreja.

2- Comunicación Unilateral. Es decir, yo puedo hablar lo que me de la gana pero ella no puede decirme nada a mi.

Bien, yo me fui a un sitio tranquilo donde nadie me molestara y esparcí los folios para encontrar lo más rápido posible el que ella me pidiera. Ella entró en el examen, con el pinganillo en la oreja, y yo ya en el otro lado de la línea. Les entregaron los examenes y en el barullo inicial, entre que la gente se sienta, saca las cosas, acaban de repartir y se explica de que va el examen ella aprovechó para decirme el título del tema.

Una vez localizado el folio, empecé, muy lentamente y con claridad a dictárselo. Ella ya no podía hablarme, pero habíamos concretado que si iba demasiado rápido o necesitaba que le repitiera rascaría el interfono o como se diga, para hacermelo saber. 

"En abril de 1823 -deletreo Uno, Ocho, Dos, Tres-, tropas francesas mandadas por el duque de Angulema -repito, Angulema-, sobrino de Luis XVIII -Luis 18, aclaro, Equis, Uve, Palito, Palito, Palito-, atravesaron la frontera española con la intención de derrocar el régimen liberal y reponer a Fernando VII -Luis Séptimo, es decir, Uve, Palito, Palito- en su “soberanía absoluta”.

Y ya está. 

Parece sencillo visto desde fuera, pero no creo que lo fuera para la que está sentada en medio de un examen, en una clase silenciosa, temiendo no ser la única que me oiga y, sobretodo,  jugándosela con la última asignatura del instituto.

Al acabar salió como loca de felicidad, y por supuesto aprobó y con nota.

30 de septiembre de 2011

Perros No. Segunda Parte

El otro día, tomábamos una caña en una terraza Anabel, Clara, Juan (Novio de Clara) y yo. Yo llevaba a Rasta (el perro), que estaba atado con correa y portándose muy bien, tan ricamente sentado a mi lado.

Entonces se acercó una niña a saludar al perro, no me preguntó si podía tocarle, si era bueno ni nada, directamente le acarició la cabeza, y yo tampoco le dije nada porque confío en él. Le acarició un rato y de repente y muy bruscamente, salió corriendo, el perro ilusionado con las caricias y queriendo jugar, dio un salto para ir detrás de ella, ladrando.  La niña, se puso a llorar y se fue corriendo a los brazos de su madre, levantando el vestido. El padre le miró y dijo ¡Que el perro le había mordido! Yo me quedé sorprendidísima porque a parte de que Rasta es muy bueno, no le había dado tiempo, y ¡lo tenía con la correa! Me acerqué a su mesa, a  ver que le había hecho y vi que tenía un arañazo pequeño, le dije que le había dado con la uña, queriendo jugar. Porque morder no muerde,  tampoco sabe dar la pata cuando se la pides, pero como quiera algo y pases de él te da con la pata, y con ganas.

Los padres fueron bastante bordes y desagradables. Yo entiendo que siendo padre te preocupes por tus hijos, y te enfades si algo les pasa. Pero oye, que una cosa sería que el perro fuera suelto y se lanzase sobre la niña. Pero el perro estaba atado y sentado a mi lado muy tranquilo y fue al niña la que se acercó a nuestra mesa a acariciarlo. 

El resto de gente de la terraza debió pensar que tenía un perro asesino de niños o algo, porque al rato, había unos niños jugando en el césped cerca de nosotros y claro, Rasta los miraba atento con las orejas levantadas muriéndose de ganas de jugar el también, cuando se acerca un padre, ¡furioso! gritando, ¡Como me los trinquee...!

Juan flipando, como nosotras, le dijo que oye, relax, que el perro estaba atado, muy corto además y tranquilo sin hacer nada...

Es que vamos... Y no contenta, pasa la niña del principio saltando cerca del perro y cantando: Perrito, malo, que me mordiste, perrito malo, que muerdes.

Pero ¿esto que es? ¿Encima vienes a picarlo?

Y conste que me encanta los niños, pero una cosa es preocuparse por ellos, y otra muy diferente buscar cosas donde no las hay...






Entradas relacionadas (Discriminación perruna): Perros no


21 de septiembre de 2011

Ignorancias

Hace un par de días vino un cliente muy agobiado. Era el mismo que la semana pasada, también agobiado, le preguntó a Clara como se diferencian los gatos machos de las hembras pues no sabía de que sexo era su mascota. Pues bien, hace un par de días, su preocupación se basaba en que su gato (cuyo sexo es aun desconocido, pues vino varias veces, pero nunca con el gato) hacía un sonido muy extraño. Sobre todo cuando está contento, seguro y relajado- explicaba - es como una especie de rugidito, que le sale de la barriga...

-Si, ronronea -dije yo

-¡Ahhh! Valeee, así que eso es ronronear. Tenía miedo de que pudiera estar enfermo. Gracias, me quedo muy tranquilo. 

No sabe nada de gatos. Dijo Clara cuando se lo conté. Aún así me sorprende. Es como si alguien, por no saber de perros, ignorara que estos ladran, que las ovejas comen hierba o las vacas hacen Muuuu.

Aunque quizá no debería ser tan escéptica (no estoy completamente segura de que esta palabra este bien utilizada en este contexto), porque yo sé cosas de animales pero soy una ignorante total en muchos otros ámbitos. Por ejemplo no sé absolutamente nada sobre el mundo de los coches, el motor o las herramientas.

Clara, que es igual que Mónica de Friends, tiene su propia caja de herramientas y sabe como se llama cada una de ellas y para que valen, además, las usa. El otro día D estaba haciendo una ñapa en su casa y le pidió una llave de Alen, y ¡Clara supo de que se trataba! A mi no me hubiera pedido nada parecido, de hecho, un día me pidió que le acercara "La Herramienta" y tuvimos debate durante media hora porque el insiste en llamar "La Herramienta" al conjunto de la caja con todas las herramientas, y yo insistía en que si son varias deben llamarse "Las Herramientas", en fin.

Como ejemplo de mi ignorancia en lo que a coches se refiere, podría citar el día en que me robaron los tapacubos de la furgoneta y llegué a casa indignada diciéndole a D que me habían mangado las llantas...

14 de septiembre de 2011

El carrito, el volante y un fatídico final

Esta es una historieta infantil, pero no por ello tierna ni entrañable. Es más, la voy a contar, aún a riesgo de que  todos penséis que yo era un bicho malo, la semilla del diablo oculta en el cuerpecito de una niña pecosa y flacucha.

Aquel día estaba feliz, había heredado de alguna de mis primas mayores un carrito para las muñecas brutal. Era tan grande que podría haberme metido yo dentro, tenía una capota plegable y dibujos de colores en los laterales. 

Mamá iba a llevarnos de paseo así que podría estrenarlo, cogí mi Baby Fever pelirrojo y lo metí dentro, arropándolo bien.
Mi hermano Santi  y yo salimos alborotados a las escaleras, el llevaba un volante de juguete e iba todo flipado haciendo como que conducía un coche de carreras. Corría como loco y tomaba bruscas curvas imaginarias.

El salió delante, viviendo su propio rally, y yo detrás orgullosa con mi carrito. Yo tendría 5 años, así que él 4. Recuerdo que mis progenitores insistieron en bajarme ellos el carrito, diciendo que me iba a caer, pero yo, con mi habitual cabezonería, insistí en bajarlo sola.

Me dispuse a bajar el primer escalón, Santi debía estar en boxes o algo, que se había quedado parado justo delante y no me dejaba seguir, así que, le dí un pequeño empujón con el carro, en plan, avanza de una vez.

Con tan mala suerte que Santi cayó y rodó por las escaleras hasta llegar el descansillo. Resultado, clavícula rota. Y os podéis imaginar las consecuencias de tan complicada fractura, un niño de 4 años con cabestrillo durante meses...

Conste que no era de esas que odian a su hermano menor por el simple hecho de existir y robar la atención paterna, ni mucho menos, siempre nos llevamos muy bien...

Santi, yo y el carrito unos años después

Santi

Santi y yo



6 de septiembre de 2011

De ratos e homes

Como la historia que voy a contar sucedió en Galicia, somos gallegos, y la conversación tuvo lugar en tan hermosa lengua, me disponía a narrarla entera en gallego, pero luego me di cuenta que la mayoría de los seguidores de mi blog no son gallegos, y con seguidores me refiero a los que figuran como tal en el apartado SEGUIDORES en el margen de la página, y no a todos aquellos que leéis a hurtadillas y sin participar que, probablemente, si seréis gallegos.

Pal´ caso, que hoy por la mañana fui a un domicilio, a poner Microchips a los perros de un cazador. Después de guiarme entre un sinfín de perreras llenos de perros, llegamos hasta los que quería microchipar y dijo que iba a buscar  una silla para que me pudiera sentar mientras los pinchaba. Le dije que no hacía falta a lo que respondió: "Ti es unha rapaciña moi nova aínda e non tes que agobiarte por nada, ¡por nada!"

Una vez realizada mi tarea, y cuando me estaba pagando, observó que el estuche en el que guardaba el dinero y del que sacaba el cambio tenía bastantes billetes, así que comentó: Carallo, garda ben o bolso, que como cho vexan os Hippies.....

¿Eing? ¿Utiliza Hippie como sinónimo de ladrones? Manda huevos.

Ya me iba cuando me dí cuenta de que, entre tantas perreras y pasillos no recordaba muy bien por dónde había entrado, el señor, viendo mi confusión dijo: Ven, ven sigueme por aquí. Non te preocupes que solo te vou indicar o camiño para saír... Porque son vello, que se chego a ser novo.... Ggg  (Que asco)

¡Pero como lle dis esas cousas á rapaciña! Exclamó la mujer molesta (Sí, estaba su mujer)

31 de agosto de 2011

Periquito al gotelé

El otro día a mediodía le vino a Clara un cliente muy preocupado con su periquito. Resulta que su padre, enfermo de Alzheimer y muy testarudo al parecer, había decidido pintar la jaula del periquito con el animal dentro. El chico, estaba bastante pirado (por no decir loco de remate, pobre) y muy agobiado, pues el periquito estaba todo lleno de pintura, y Clara le dijo que tenía que dejárnoslo un rato para intentar quitarle la pintura, pues al intentar limpiarse el mismo podía intoxicarse. 

Cuando llegué nos pusimos manos a la obra, como ya llevaba días así, la pintura estaba toda reseca y era imposible de quitar, así que tuvimos que recortale las plumas de las alas y la cola.

Al rato, vino el dueño a buscarlo, le comenté que le habíamos recortado hasta dónde podíamos cortar, que si en un par de meses seguía teniendo pintura, se volviera a pasar a "recortarle las puntas".

El preguntó, cuando tengo que volver. Yo respondí en un par de meses, si aún tiene pintura. 

Luego le recomendé comprarle una jaula nueva, pues a la suya, al ser re-pintada, se le sacaba la pintura muy fácil, y el periquito al mordisquearla podía intoxicarse con la pintura, de hecho, ya estaba picoteada por algunos sitios, y se veía óxido por debajo. El pareció agobiarse mucho por el hecho de tener que comprar una jaula nueva, y me explicó que no tenía casi dinero, yo le sugerí que fuera a un chino pues allí las había muy baratas y sonrió ilusionado. Hasta me dijo que si podía llamar a su padre, para explicarle a él la necesidad de comprar una jaula nueva, pues dijo que era muy cabezota y si se lo decía él le iba a decir que no. Hablé con el señor, que pareció convencido. Luego el chico, volvió a preguntarme cuando tenía que volver a  traer el pájaro, y volví a  decirle que en un par de meses.

Cuando se iba, me pidió si podía taparselo con algo, ya que tenía que irse andando por la calle y no quería que la gente pensara que estaba loco por llevar el periquito de paseo. 

Ya salía por la puerta cuando volvió a repetir: ¿Cuando tengo que traerlo otra vez? Yo respondí que en un par de meses, que de momento no se le pueden cortar más. Y el comentó. ¿Es la cuarta vez que me lo explicas, verdad?






22 de agosto de 2011

Poker Face

Ayer (si, era Domingo y yo trabajaba, soy la más pringada del mundo mundial) llamó la Policía de Narón para ir a recoger un perro. Dijeron que se encontraba en un sitio recóndito (no medio do monte, vaia) y que por tanto era mejor que fuera siguiéndolos para dar con él. Así que quedamos en un lugar a medio camino desde dónde yo los seguiría.

Salí hacia allá, y, cuando iba de camino vi parado a un margen de la carretera un coche de la Policía de dicho municipio. En cuanto pasé al lado se incorporó y siguió detrás de mi, por lo que pensé: "Debe ser este a quién tengo que seguir, y vino a buscarme hasta aquí porque habrá algún tipo de atajo o quiere ir por otro sitio" (O no me cree capaz de seguir las indicaciones y llegar a dónde habíamos quedado).

Seguí avanzando hasta que vi un sitio dónde apartarme, me eché a un lado, pasó delante y yo seguí detrás. Seguí entonces detrás de él, que se salió de la carretera principal y empezó a meterse por caminos cada vez más estrechos. Además iba super rápido, "en la punta de la llama" que diría mi hermano, y mientras intentaba no perderle la pista con esta nuestra furgoneta que, la verdad, ya no esta para muchos trotes pensaba "Que policía más poco simpático, sabe que le vengo siguiendo, ve que la furgoneta no da para más y aun así, va pisándole como si no hubiera un mañana".

En un momento dado, se paró a un lado y bajó la ventanilla con pinta de querer hablarme así que me situé a su lado. La que resultó ser una mujer policía, me miraba extrañada, así que, con mi mejor Poker Face comenté: "Va a ser que este no era el coche que tenía que seguir". Y ella dijo: "Pues no".

Y con cara de estar aguantándose las ganas de reír, bajó y me explicó que llevaba un rato preguntándose por qué la iría siguiendo con tanto ímpetu. Cuando se lo expliqué dijo que lo sentía, a lo que respondí:  "¡Más lo siento yo por ir siguiendo el coche equivocado!"

Se metió en el coche para hablar con sus colegas por la radio y al bajar me confirmó que estaban esperándome dónde habíamos quedado. Me preguntó varias veces si sabía como llegar  al lugar (pensaría que soy retrasada, no la culpo) y cuando le aseguré que sí, me dejó ir en paz.



9 de agosto de 2011

De pesca

Hace unas semanas, D sugirió, como nueva actividad en pareja, ir de pesca al mar. Yo dije que vale, que me parecía bien, y él, encargándose de todo como siempre, fue a sacar las licencias y a comprar unas cañas. Bueno, en realidad compró una caña, y comentó que podíamos pedirle la otra a mi padre. Yo pensé que ya puestos podía haber comprado dos, pero luego entendí lo que pasaba. Creo que no se fía de mi. Me parece que no quiso arriesgarse a comprar dos cañas para que luego, después de un día de pesca yo lo considerase aburrido, me dieran pena los peces inocentes sacados de su hábitat, o no me gustase pasar frío en el puerto, cualquier cosa cuyo resultado fueran las dos cañas tiradas en el fondo del trastero acumulando polvo, junto con los patines en línea, la bici estática y todas esas cosas que "a partir de ahora voy a utilizar".

Fuimos a pescar. Aburrido es, para que negarlo. Yo iba entusiasmada, con mi caña nueva (¡Quiero la nueva para mi!) y mis gusanos-cebo. Y le dije a D que estaba segura de que yo iba a ser la primera en sacar un pez.

Pero tampoco es tan fácil como parece, cuando una vez preparado todo el artefacto (que menudo rollo), y después de que D me explicara la técnica de lanzamiento me dispuse a lanzar muuuy muy lejos. Pero acabó cayendo a tres metros, como mucho, y con semejante fuerza que D dijo que si llego a darle a un pez lo hubiera dejado tieso sin necesidad de pescarlo.

Poco a poco fui pillando el asunto, entonces me dediqué a lanzar, esperar unos minutos y recoger, y así sucesivamente hasta que D me indicó que tenía que dejar un rato el cebo en el agua y tener algo de paciencia para que picara el pez.

Al rato me puse a gritar emocionada: ¡Un pez! ¡Un pez! ¡D, ayudame a sacarlo, que creo que traigo un pez!

Había enganchado un manojo de algas. Un grupo de señores curiosos se acercaron, atraídos por mis gritos de loca- dijo D- a interesarse por nuestra pesca.

Continuamos a ello, pero yo no podía estarme quieta mirando para la caña, así que empecé a pasearme de una lado a otro, a bailotear y a saltar. D dijo que no es así como se pesca, que el cebo debe estar quieto. Pero yo le expliqué, agitando la caña- que es un cebo mucho más realista aquel que se mueve, como si fuera un gusano de verdad. Al final me dio por imposible y me dejó hacer a mi manera. 

El no pescó nada, yo, un cangrejito pequeño. Algo es algo.

Por supuesto, lo volví a lanzar al mar.


5 de agosto de 2011

Un puñado de gatitos


En mi canal de YouTube podeis verlos en todo su esplendor: Peripecias de una Veterinaria

2 de agosto de 2011

Manías

No soy una persona complicada, diría que soy de trato fácil. Pero como todo el mundo tengo mis manías. D ya empieza a controlar dos puntos fundamentales.

1. Cuando tengo hambre me pongo de mal humor. La verdad es que nunca me había dado cuenta de esto hasta ahora (será porque mi santa madre me tenía la comida en el plato antes de dar tiempo a mis tripas a rugir). Pero así es, el mal humor va aumentando poco a poco acorde con mi apetito, como una bola de nieve que baja por una montaña, si se intercepta, ofreciéndome algo de comer, vuelvo a la calma, mansa como un corderito.

2. Algo parecido me ocurre con el café por la mañanas. Nunca me despierto de buen humor. Antes si, porque me despertaba tarde y con calma, así es fácil despertar alegre. Ahora despierto fiera, esta ferocidad puede ir aumentando conforme pasan los minutos, o puede ser cortada de raíz con un café. Una vez digerido me calma y relaja (el efecto contrario al que se supone que tiene el café).

Antes de tomar café, es decir, cuando era una niña, me pasaba algo parecido, aunque no tan apoteósico, con el desayuno. Simplemente no hablaba hasta que comía algo. No es que en ayunas estuviera de mal humor, no, simplemente no hablaba. Un verano fuimos un mes a Portonovo mis padres mis tíos, mis primas, mi hermano y yo (nos hacinamos 8 personas en un piso minúsculo de 3 habitaciones). Una mañana Lucía hablaba como una verdadera cotorra, mientras yo miraba para ella y como mucho le hacía gestos moviendo la cabeza, hasta que preguntó frustrada: Iria, ¿por qué no me hablas? A lo que respondí secamente: No hablo hasta que no desayuno. Desde entonces, me metía prisa para desayunar, para así poder mantener conmigo una conversación decente.

Ahora que hablo de Portonovo recuerdo otra costumbre mañanera. Éramos 4 niños, yo era la mayor y tendría 11 años, mi hermano tendría 10, Lucía 8 y Carmen 4. Curiosamente Carmen y yo compartíamos gustos televisivos, nos gustaban los dibujos animados, mientras que a mi hermano y Lucía les gustaba pasarse la mañana viendo una serie tras otra del tipo "Salvados por la campana" o "California Dreams". El caso es que, el que tenía el mando tenía el poder. No se si es que aquella tele no tenía botones y sólo se podía cambiar con el mando, o si era una norma que nos habíamos autoimpuesto. Pero todo lo decidía el poseedor del mando. 

Yo claro, siempre fui la más dormilona, y cuando llegaba a la sala, ya era tarde, o Lucía o Santi eran dueños del mando y me tocaba ver la serie de turno. Una mañana, al llegar a la sala, descubrí sorprendida que estaban viendo Delfi. Carmen me miró sonriente, se fue corriendo, volvió  con el mando y me lo entregó orgullosa.  ¿Como podía ser que la más pequeña hubiera podido mantener el dominio del mando durante toda la mañana? Resulta que ella solía ser la primera en levantarse (no sé por que los niños cuanto más pequeños más madrugan, creo que yo no lo hacía), entonces escogió el canal que más le gustaba, en el que daban dibujos, y después escondió bien el mando, manteniéndolo a salvo hasta poder pasármelo a mi que, ya si, podía defenderlo, con uñas y dientes, si hiciera falta.

Desde entonces, fuimos las reinas del mando, ella lo escondía cada día en un sitio nuevo, y al despertar me lo entregaba.


29 de julio de 2011

Olores

Ayer le comentaba a D que una de las cosas más guais de los bebés es como huelen (cuando no se cagan, claro). Me acuerdo de cuando nació mi prima Carmen. Yo tendría... 7 años. Nada más entrar en su casa noté que el olor había cambiado, olía a bebé. Y al verla pensé, ¿Cómo una cosa tan pequeña puede cambiar el aroma de toda una casa?

Algo parecido me pasa con el olor a Mamá. Ese olor que te envolvía cuando iba a darte un beso de buenas noches, supongo que una mezcla de cremas y champú. Recuerdo un día que vino a recogerme después de haber pasado una noche con mis abuelos. La abracé feliz como si hubiera pasado un montón de tiempo sin verla, y ¡que bien olía! Toda ella, la ropa, la piel, el pelo.

Hay muchos más olores que me gustan, cuya historia no es tan cursi ni emotiva. Por ejemplo me gusta el olor a comida de perro, la que viene enlatada. Me gusta el olor de los libros nuevos. Me recuerda al inicio del curso, cuando después del verano llegabas al cole con libros, estuches y mochila nuevos, emocionado por reencontrarte con los compañeros. El olor de la lluvia en verano, ese olor que produce al caer sobre el suelo caliente. El olor a humo y sardinas el día de San Juan. El olor a café. Me gusta como huele Nemo. Los rotuladores, el pegamento y la gasolina. El pan recién hecho. El Mc Donalds. El gel de baño Monogotas de Vainilla de Mercadona que compra D. Los cachorros. El incienso...

Uno de los olores que menos me gustan es el olor a viejo, a persona mayor me refiero. Ese olor que tienen algunos ancianos. Me parece un olor muy triste, a cuerpo gastado y cansado. El otro día, me crucé con una pareja de ancianos (señor y señora que a pesar de llevar juntos toda la vida siguen caminando de la mano) que olían muchísimo a Nenuco. Me encantó. Si llego a vieja, quiero oler a bebé.

20 de julio de 2011

Ande yo caliente...


12:30 de la mañana. Entra un hombre, un señor mayor. 

Señor: Mire, quería facerlle unha pregunta (Quería hacerle una pregunta)

Yo: Dígame.

Señor: ¿Pode unha vaca quedar preñada cunha semente que non seña do touro? (¿Puede una vaca quedar preñada con un semen que no sea de toro?)

Yo: ¿Como? 

Señor: ¿Unha vaca pode quedar preñada, non sendo cun touro? (¿Una vaca puede quedar preñada no siendo con un toro?)

Yo:  ¿Refírese a mediante inseminación aritificial? (¿Se refiere mediante inseminación artificial?)- Fue lo único que se me ocurrió.

Señor: Non, refirome a  algo diferente dun toro.

Yo: ¿Como que?

Señor: Un home. (Un hombre)

Yo: ¿Que si una vaca puede quedar preñada de... un hombre?- Estupefacta.

Señor: Si, é que mira, atopamos o home enriba da vaca que estaba en celo, e chegou a botar a semente, e agora xa non esta en celo, e preguntabame se quedaría preñada. (Si, es que mira, encontramos al hombre encima de la vaca, que estaba en celo, y llego a echar el semen, y ahora ya no está en celo, y me preguntaba si quedaría preñada).

La estupefacción había dado paso a unas ganas incontrolables de echarme a reír. Pero tenía que intentar respetar al señor, parecía preocupado realmente y no que estuviera tomándome el pelo.

Yo: No mire, eso no es posible, son especies diferentes, no va a quedar preñada.

Señor: ¡Ah! Entonces non vai pasar nada, seña un home cun... can... unha cabra ou o que seña ¿no? (Entonces no va  a pasar nada, aunque sea un hombre con... un perro, una cabra o lo que sea ¿no?)

Al responderle que no, puso una sonrisa, entre avergonzada y triunfal que me dio muy mal rollo.

Y al analizarlo con Clara nos preguntamos... ¿No sera él el montador de la vaca, que no contento con ella, se plantea el hacer lo mismo con el resto de sus animales y cuya única preocupación era el dejar preñadas de engendros medio hombre medio animal a todas sus hembras?




Si es así, la gente está muy enferma.

19 de julio de 2011

Mamma mia

¡Que dura es la reincorporación al trabajo después de las vacaciones!




5 de julio de 2011

Indios y Vaqueros


Un día, en los inicios de mi Blog, cuando me leía escasamente una persona al día (Ahora soy super-popular y recibo cientos de visitas diarias :P)  conté la historia que a continuación voy a narrar. Después me arrepentí porque pensé que podía parecer cruel y la eliminé. Hoy me dispongo a contarla de nuevo, porque al fin y al cabo, creo que es una historia divertida. Y los niños, son niños, además todo el mundo sabe que yo era una niña muy buena :P

Era verano, mis primas A y L, mi hermano y yo jugábamos en el campeiro, como siempre. Entonces vimos que se acercaba nuestra prima Y. En realidad es nuestra prima segunda, con la que no siempre nos llevábamos bien porque solía fastidiarnos. A veces era un poco egoísta, y ponía una cara y una actitud de buena ante los mayores que hacía que siempre las broncas recayeran sobre nosotros con el clásico: Pero, ¿Por que la tratáis tan mal? ¡Con lo buena que es! Si claro, buenísima y en cuanto os dais la vuelta nos echa la lengua...

En fin, vimos que se acercaba y yo tuve una idea. Yo tenía estas ideas, no porque fuera mala, sino por que leía mucho y además tenía mucha imaginación, queriendo a veces llevar mis fantasías a la vida real. 

Yo: Hoy vamos a jugar a Indios y Vaqueros. A, L, S y yo seremos los Indios y tu, Y el vaquero.

X: ¿Por qué? Jolín, ¡Siempre tenéis que ir en el mismo equipo y yo sola!

Al final la convencimos, nos decoramos un poco físicamente cual indios y nos lanzamos al ataque, tapándonos y destapándonos la boca con la mano haciendo el típico ruido Indio.

Yo: Un vaquero en nuestro territorio ¡cojámoslo prisionero! - Como verdaderos salvajes nos avalanzámos sobre ella.

Yo: Ahora tenemos que atarla para que no se nos escape - Mis secuaces trajeron cuerdas y la atamos a un árbol.

Ella empezó a enfadarse y patalear pero no pudo con nosotros. Una vez atada:

Yo: Ahora tenemos que torturarla para que nos cuente todo lo que sabe, ¡Pongámosle bichos en las piernas!

Nos pusimos a la caza de hormigas y demás bichitos y se los íbamos poniendo en las piernas a la pobre niña berreante.

Al final se hizo de noche y nos cansamos del juego, así que, nos fuimos cada uno a nuestra casa, ¡Dejándo a la pobre Y atada al árbol!

No contentos con nuestra malvada acción, mi hermano y yo, nos apostamos en la ventana, desde dónde la veíamos divertidos,  atada al árbol y gritando.

Finalmente mi abuela la oyó y fue a desatarla, y cuando su propia abuela llegó la oímos contarle entre lloros, como nosotros, niños maleducados y salvajes la habíamos tenido atada durante toda la tarde.

Y, mis secuaces y yo




Entradas relacionadas (Anécdotas infantiles):


Mis diarios
Mi cabaña en el árbol
Pirata y astronauta
Clavos Oxidados
Caracoles de colores
Lingua Longa
La niña aburrida

28 de junio de 2011

Loro cafeinómano


Tenemos una clienta que suele venir a comprar comida para su loro. Siempre comenta que es bastante HijoPutilla cabroncete, exquisito para la comida, nada le vale, que es muy nervioso y les ataca a la mínima.

Viene bastante amenudo porque la comida que lleva es un mezcladillo de esos para pájaros, con frutas, alpiste y demás semillas, pero claro, de todos los ingredientes, al loro solo le gustan un par de ellos, entonces va seleccionando y tirando por fuera todo lo que no le gusta (la mayoría) para comer solo lo que le interesa.

Ayer vino como siempre echando pestes del pájaro, dijo que ahora se había puesto a hablar y solo decía: "Ahora no" y un montón de tacos. Dijo que soltaba tacos a diestro y siniestro, insultándoles todo el día. A mi me hizo bastante gracia imaginarme al loro cagándose en sus propietarios, pero ella dijo que no era nada gracioso y que se sentía avergonzada cuando venía alguien a casa.

Una cosa está clara, el loro no inventa palabras, si dice tacos será porque es lo que escucha...

Al final cuando ya se iba comentó, "Lo único que le gusta es el café" - Abrí los ojos sorprendida - "¿Le da café al loro?"

-"Si"- respondió- "pero solo unas cucharaditas por la mañana. Es que le encanta".

¡No me extraña que esté nervioso y totalmente pirado!



27 de junio de 2011

Primera salida en Caravana


Mi primera noche en la Caravana no pude dormir muy plácidamente. Fue un viaje relámpago, porque queríamos estrenarla, más que nada. Así que cuando salí de trabajar el sábado a la 14:00 nos fuimos a Espasante.

Los primeros kilómetros arrastrándola fui en tensión total, y eso que no conducía yo. Todo el rato me parecía que se iba a ir por fuera del carril, que nos arrastraría hacia atrás o empujaría hacia delante o que alomejor no la habíamos enganchado bien y podía soltarse. D, mantuvo la calma y condujo bastante relajado dadas las circunstancias.

Llegamos y aparcamos  justo delante de un cartel que ponía: Zona Privada. No aparcar. Gracias. Pero una señora nos dijo: ¡Aparcade ahí, que aparca todo o mundo! Dicho y hecho.

Pero al llegar la noche descubrí que no era el sitio ideal, porque una orquesta muy cercana empezó a sonar y no paró durante toda la noche: "El de los ojos negros me tiene looooocaaaa......" y "Me gustas mucho, me gustas mucho tú"... y todo esto unido a que en el paseo marítimo y a pocos metros de nosotros un grupo de adolescentes llegaron con sus coches encendieron la música a todo trapo, sacaron sus botellas y se pusieron a beber. Entre la música de la orquesta y el "Chunda-chunda" de los adolescentes gañanes no había quien durmiera.

Y todo esto no hubiera sido un problema si al día siguiente no tuviera que trabajar. Podríamos incluso habernos unido a la juerga. Pero yo tenía que trabajar en Ferrol al día siguiente a las 10:00.

Esperaba  que por lo menos pudiera ser un Domingo tranquilo en el trabajo, pero no. Es más, al llegar un cliente ya me esperaba en la puerta. Al perro se le había clavado una espiguilla tremenda en el ojo y lo tenía todo hinchado, además la espiguilla había provocado una úlcera enorme... "Pal" caso, que fue necesaria una cirugía de urgencia. Después de eso también me vino un cachorrito con diarrea y a última hora un hurón moribundo.

Por tanto la primera noche en la caravana no fue muy reconfortante. A raíz de este tema inauguro una nueva columna en el margen de mi blog llamada "Salidas en la caravana" donde iré colgando alguna foto y fecha de cada destino. Así no doy la chapa contando todas las salidas aquí en el tablón que, me imagino, debe ser un tostón total.


Primera salida

Espasante (A Coruña) 25/06/11

24 de junio de 2011

Aldeas


Hoy fui a un domicilio a una aldea cercana. Que bonitas y tranquilas son las aldeas gallegas en una mañana soleada como la de hoy.

La referencia era una panadería, pero cuando llegué no había nadie. La puerta de la panadería estaba abierta, había un montón de pan recién hecho sobre el mostrador, pero ni rastro de gente. Que guai la vida en la aldea, deja la puerta de tu panadería abierta en el medio de una ciudad...

Al poco llegó una señora mayor, la típica señora mayor gallega, un encanto con medias grises, falda oscura y pañoleta en la cabeza. En vista de que nadie la atendía, cogió la barra que llevaba su nombre (cada barra estaba envuelta en papel etiquetado con el nombre de cada persona) y en su lugar dejó un euro.

- Ala, deixo aquí os cartos e lévome a miña barra. (Ala, aquí dejo el dinero y me llevo mi barra).

Luego, ya estaba tardando, me preguntó quién era y que hacía allí, así que mientras esperábamos a los dueños salimos a charlar al sol.

Después de un rato callada, me soltó: Hay que desnudarse.

Me quedé un poco traspuesta ante tan extraña insinuación. 

- Fai un sol de carallo - añadió.

-Ahhhh, si si. (Sonreí, recordando el tema de "Os Resentidos")
- De carallo - añadió moviendo la cabeza apesadumbrada.

Lo cierto es que no deben ser muy llevaderos estos días para las personas mayores, que además  parece que van vestidas igual en verano que en invierno. La verdad, no me la imagino con sandalias, pantalón corto y camiseta de tirantes.

 

Galicia Canibal (Fai un sol de carallo)

20 de junio de 2011

Cuando era pequeña

odiaba las Barbies.

Me parecían muñecas absurdas, con todos su modelitos, su horrible melena rubia oxigenada, sonrisa perfecta y aquella figura estirada y sin gracia. 

Mira que yo tenía sobrada imaginación, pero no se me ocurría a que jugar con aquellas muñecas, fuera de cambiarles la ropa (que vaya gracia...) no parecían servir para nada.

Pero un día heredé de una de mis primas mayores la Rulot de la Barbie. ¡Joe! Aquello era diferente. Quizá había prejuzgado a aquellas muñecas. Si contaban con una casa rodante, el sueño de mi vida, alomejor merecían una oportunidad. Era una caravana estupenda, con su cocina, su cama e incluso un armarito para guardar sus modelitos horteras. Aquella caravana me ofreció horas de juego, con Barbies, barriguitas, Pini-Pons, y todo lo que pudiera caber dentro, imaginando viajes interminables por lugares lejanos arrastrando mi casa.

Hoy, y desde el viernes, D y yo... ¡tenemos Caravana!

¿A dónde podemos ir?

A donde queramos.

¿Portugal? ¿París? ¿Andorra?  Hoy desayunamos en Cádiz y cenamos en Marbella, y mañana... Merendamos en Benidorm.

En verano playa, en invierno nieve, como caracoles con nuestra casita a cuestas.








15 de junio de 2011

¿Perros No?

Boicot vecinal ante la presencia de perros en el edificio.

Esto escribieron mis simpáticos vecinos, aprovechando una circular que el presidente pegó en el ascensor

Por lo que se ve hay como mínimo dos personas indignadas ( o puede ser el mismo TocaHuevos en días diferentes, con bolis diferentes y una caligrafía distinta) y una persona a la que, al parecer, hace gracia el asunto (véase carita sonriente).

No sé si a la gente le molestan los perros en el edificio, o solamente en el ascensor. 

Hasta dónde yo sé la comunidad permite perros, cosa de la que, por una vez en mi vida, me aseguré antes de firmar el contrato de alquiler. Lo que no permite, según me informaron, son los perros en el ascensor. 

Y hasta cierto punto lo comprendo y respeto. Porque, que a mi me gusten los perros no quiere decir que a otra gente le guste que un perro le acompañe en un espacio tan reducido como es un ascensor, por miedo, asco, o porque el perro sea muy pesado.

Así que, como nuevos habitantes de la comunidad e intentando llevarnos bien con todo el mundo, cada día subíamos hasta nuestro ático en el piso 5 a patas.Y lo mismo, aunque menos pesado, al bajar.

Pues bien, en la comunidad, hay, que yo sepa, otros dos perros aparte de nuestro Rasta. Un Caniche, y un Golden. Al parecer un Caniche no es un perro. Pues, como todo perro menor de 10 Kg. las normas son diferentes para él. Mientras nosotros subíamos y bajábamos agotados, y el dueño del Golden... Bueno lo del Golden es cojonudo, el perro baja corriendo por las escaleras mientras el dueño baja solo cómodamente en el ascensor y se reunen en el portal, técnica perfecta que nosotros no podríamos usar con Rasta pues, si por el camino se encontrase cualquier persona, animal o cosa que le resultase interesante, se olvidaría de reunirse con nosotros en el portal, o si llegase antes que nosotros abajo y encontrara la puerta abierta, probablemente decidiría esperarnos fuera, en lugar de en el portal como el educado Golden.

A lo que iba, mientras los Perros y algunos dueños se fatigaban por las escaleras, observé que el Caniche y su dueña usaban siempre en el ascensor, y eso que viven en el primero, que vamos, no creo yo que cueste tanto subir andando.

Esto sumado a que los vecinos empezaron a decirme cosas del tipo: " No seas tonta, sube en el ascensor que no nos molesta" acabamos usando el ascensor. Eso sí, si coincidimos con alguien que lo espera y no nos invita a acompañarlo vamos andando o esperamos al siguiente viaje. A esas alturas, yo creo que coincidí con todos los vecinos, y todos me dieron a entender que el perro no les molestaba nada.

¿Y ahora vienen con esto? ¡Pues la gente es muy falsa!

El otro día, saqué el boli con la intención de añadir algo debajo de las acusaciones, pero no se me ocurrió que escribir ¿Alguna sugerencia?

Rasta. Abril 2011

10 de junio de 2011

Canario recién nacido


Al final sólo nació uno de los canarios. Ayer no toqué mucho los huevos porque pensé que estarían a punto de nacer, pero hoy, después de sacar las fotos los miré a la luz de una linterna y vi que no estaban fecundados, pues no se veía ningún embrión, solo una yema espesa.

Día 1






Día 2  






Parece soso y moribundo, lo sé, y bastante feillo también, pero de vez en cuando estira muchísimo el cuello hacia arriba y abre la boca un montón para pedirme comida. Entonces parece hasta mono.

Las fotos son muy cutres y se ven fatal, pero es que no encuentro mi cámara por ninguna parte, así que tuve que sacarlas con el móvil. ¡Cuando de con ella serán mejores!

9 de junio de 2011

¡Habemus polluelos!



Como explico en el esquema, D y yo tenemos una canaria (con cresta), un canario y un Pidgiot (que en realidad es hembra).Una hembra de una especie salvaje cuya historia sobre como llegó a mis manos ya conté otro día (Retroceso a la historia de Pidgiot).

Pues bien, la época de cría ha llegado y  obtuvimos 4 huevos. Uno de Pidgiot (en realidad había más pero se ve que la pobre no controla mucho el tema de la puesta así que algunos los tiró al suelo o los rompió en el nido), y tres de la canaria (más grandes y azulados). Pues bien, en vista de que Pidgeot pasaba de todo y no incubaba su huevo, se lo pusimos a la canaria junto con los 3 suyos, y ayer, justo después de los 13 días de incubación que había vaticinado mi padre, nacieron los polluelos. 

De momento solo les eché un vistazo, apartando un poquito a la canaria que sigue encima de ellos. No quise (bueno, más bien D no me dejó, y he de reconocer que tenía razón) molestarlos demasiado el primer día  así que aun no sé ni si salieron todos ni si están todos vivos. Tengo ganas sobre todo de ver si salió el huevo de Pidgiot, pues de ese huevo saldría un mestizo entre Pidgiot y canario que me intriga. Hoy a mediodía, aprovechando que D no está, a ver si puedo mirarlos mejor y, ya puestos, sacarles una fotillo.

7 de junio de 2011

Sonambulismo

Hoy en "Entre fantasmas" hablaban sobre el sonambulismo. Odio esta serie, pero siempre me acabo viendo obligada a verla, en Lugo le gustaba a Belén y ahora le gusta a D. Yo no soporto a la protagonista. El caso es que hoy hablaban de sonambulismo.

Yo siempre fui sonámbula. Sobre todo en momentos estresantes de mi vida. Cuando era pequeña, mi madre me descubría paseando por la casa y mantenía conmigo conversaciones sin sentido que al día siguiente yo no recordaba. Por ejemplo, una vez, me encontró haciendo gestos extraños y cuando me preguntó que hacía le expliqué que estaba recogiendo flores.

Nunca fui mucho de estresarme pero en Lugo me agobiaba en época de exámenes. Una noche, de madrugada, más bien, yo dormía, Clara dormiría también y Belén estudiaba en su habitación. Belén estudiaba durante la noche en lugar de hacerlo durante el día como la gente normal. Toda la noche. Una más de sus tantas peculiaridades. Imaginaos a una Belén (si os cuesta imaginarosla porque, al fin y al cabo no la conocéis, podéis imaginaros a una chica cualquiera) estudiando super concentrada a las 3 o 4 de la madrugada, rodeada de miles de apuntes e iluminada solo por la luz de un flexo. Todo esta muy silencioso cuando, de repente, me oye gritar ¡Fuego, Fuego!

Al parecer "casi le da algo". Corrió a mi habitación y al entrar me encontró agobiadísima, sentada en la cama (obviamente dormida) y gritándole: Apartate de las llamas Belén, ¡¡¡Que te estas quemando!!!

Es probable que siga siendo sonámbula, o como mínimo, hablando en sueños. Pero probablemente nunca lo sabré porque D duerme como una roca. Podría bailar la danza de la lluvia entonando cánticos por toda la habitación y el ni se inmutaría. O si, pero al día siguiente recordaría tan poco como yo.


3 de junio de 2011

Abeja asesina

Escribo estas líneas a modo de despedida. Es probable que mi existencia en este mundo este a punto de tocar su fin pues me acecha una enorme abeja asesina.

Parecía un día como otro cualquiera, al llegar a la clínica me senté a la mesa y encendí el ordenador, pero antes de darme tiempo siquiera a mirar las notificaciones del Facebook, la vi. Se paseaba por encima de la mesa a ratos volando, a ratos andando. Zumbando como una posesa. En un rápido acto reflejo por salvar la vida salí corriendo y cerré la puerta detrás de mi. Después de haber cogido incluso mi mochila, mi instinto de supervivencia no quería que volviera a entrar allí.

Pero una vez en la acera pensé: Que subnormal. Menuda vergüenza si viene algún cliente y me encuentra aquí.

Así que, valientemente, decidí hacer algo al respecto: Abrí la puerta, me cercioré de que estaba fuera del alcance del bicho, cogí el Stockade y desenfundé. El Stockade es un Spray para perros y gatos, que en principio mata pulgas y garrapatas, pero pensé, maloserá que no pueda acabar con una abeja, sobre todo si le doy de pleno. Como iba diciendo, desenfundé (le quité la tapa al spray), me acerqué con valor a un metro de la abeja y la fumigué. Retrocedí esperando su reacción y como parecía que no pasaba nada le disparé otra vez. Empezó a revolotear como loca así que salí y cerré la puerta. Cuando volví a abrirla  y me asomé con sigilo, la abeja no estaba por ninguna parte (ni el cadáver en su caso). Había desaparecido.

Y sigo sin encontrarla, no tiene ningún lugar, ni ventana ni agujero por el que haber escapado. Así que espero con el corazón en un puño que salga de su escondite enfadada y acabe conmigo.


2 de junio de 2011

Las enseñanzas de Clara

Ayer Clara me descubrió lo que son los Aspitos. En realidad yo ya lo sabía, pero no me daba cuenta. El asunto es que el otro día Belén puso en su Facebook: Que ricos los Aspitos (o algo así) entonces yo puse ¿Que son los Aspitos? Clara dijo ¡Como no sabes lo que son los Aspitos! Y ayer me trajo Aspitos y yo dije: Ahhhhh ya se lo que son. Mi madre se los compraba a Nemo de pequeño (así es...).

Ahora mientras como mi último Aspito estaba pensando en la cantidad de cosas que Clara me enseñó durante todo este tiempo (7 años de convivencia universitaria, y este último trabajando juntas). 

Me enseñó a freír patatas. La primera vez que Belén y yo nos propusimos hacer patatas, estas comenzaron a deshacerse y fusionarse unas a otras formando una masa extraña. Cuando le dije a Belén: Vaya, no sé que pasa con estas patatas, en mi casa me salían bien. Ella me soltó una teoría increíble que se basaba en que, como mi pueblo esta en una altitud y latitud diferente, las patatas no se hacen de la misma forma, y con los mismos métodos se obtienen resultados diferentes. Con un sencillo: El aceite está demasiado frío, Clara lo solucionó todo. Hay que ver.

También me enseñó a hacer listas de la compra organizadas, dividiéndola en sectores, para buscar cómodamente todos los productos sin tener que dar mil vueltas por el supermercado. Bueno, aprendí que existe una manera cómoda de hacer listas de la compra, pero la verdad es que sigo haciéndolas a mi manera, mezclándo todo y teniendo que pasar cienmil veces por el mismo sitio.

Nos enseñó (a Belén y a mi, una vez más) a limpiar un baño. Cuando tras asentarnos en el primer piso organizamos una lista de tareas para tener la casa organizada, Belén y yo nos dimos cuenta, avergonzadas,  de que no teníamos muy claro como "hacer un baño". Así que ella, con un ejemplo práctico, nos mostró como hacerlo, que producto usar para cada cosa, y el toque final de pasas la escobilla para limpiar el vater aprovechando así para limpiar la propia escobilla. Vaaaya (nosotras). Belén comentó al final del día: Hoy a sido un día productivo Iria, hemos aprendido como hacer una baño.

De alguna manera, también me enseñó a comprender la peculiar personalidad de Belén. Uno de mis primeros días en la residencia (ellas ya habían convivido juntas allí el año anterior) recuerdo que Belén había lavado la ropa, y, como llovía, la había colgado por todo el apartamento, incluyendo la barra de las cortinas de la ducha. Me quedé anonadada mirando todas sus camisetas flojas y enormes pantalones de rapera colgando sobre la bañera. Y ni siquiera los descolgaba para ducharse. Yo le pregunté: ¿Como cuelga Belén ahí la ropa, si es el sitio donde hay mas humedad? Y ella me explicó, sabiamente, es Belén, no intentes comprenderla. Es así, hace cosas raras, pero hay que dejarla.

Nos enseñó a separar la ropa para la lavadora. Una pena que esta explicación llegara después de que yo metiera a lavar toda mi ropa con una manta verde fosforito. Cuando abrí la lavadora parecía que Hulk se hubiera derretido sobre mis prendas favoritas. Me derrumbé en el suelo, destrozada y maldiciendo mi suerte mientras ella se partía de risa. Me descubrió la comida china y la mejicana, y un montón de cosas más que desconocía: El chucrut (que ahora no recuerdo que era), la horma de un zapato (conocía el dicho, pero no sabía como era tal instrumento), un chisme para convertir la piña en rodajas, el Bluetak (o como se escriba), eso que se usa para pegar cosas en las paredes, que parecía muy guai, pero al final arrancaba la pintura tanto o más que el celo de toda la vida.

Siempre me recordó a un personaje de una serie televisiva... No voy a decir a quién porque ella dice que no, pero, ¿Alguien se atreve a adivinarlo?



25 de mayo de 2011

Por una vida ordenada


Este es el Post-It que David, mierda D (que no quiere que de información sobre él en el Blog, Facebook y/o cualquier tipo de red social) me dejó pegado en el espejo del baño.

Me hizo mucha gracia y le dije, voy a sacarle una foto y hablar sobre ello en el Blog. El dijo: Ni se te ocurra. Y aquí esta. Es posible que no se entere porque no sigue mi blog.

1. El cepillo en su sitio y el lavabo limpio. La carita de sorpresa dibujada a continuación supongo que quiere expresar: "Me escandaliza tu desorden". (El cepillo sobre el váter, algún pelo, resultado de cepillarme en el lavabo y un restillo de pasta de dientes. Que escándalo). Pero bien, puedo con ello.

2. Cierra bien el grifo. (Dibujo de grifo goteando). Me habría dejado el grifo goteando, no sé. No suele pasarme, me extraña, pero bueno, no lo descarto.

Ahora: Coloca bien la toalla. Vamos, esto es digno de mi madre, un procedimiento que consiste en colocar la toalla perfectamente alineada sobre la barrita, bien centrada y colgando exactamente lo mismo por un lado que por el otro. Es decir, excesivo.

El final Por una vida ordenada tipo campaña política me encanta.

Y el "Ja ja" final para quitarle hierro al asunto por si quedaba demasiado autoritario, también.

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